Gritemos, ¡ya no más!

Somos la música que oímos, el libro que leemos, la comida con la que nos alimentamos, porque los estímulos externos afectan nuestros comportamientos. Desde nuestra niñez nos enfrentamos contra un mundo sobrecargado con mensajes, que construyen nuestra personalidad e identidad. Por lo anterior, es importante que desde el hogar y la escuela nos eduquemos en el autocuidado y el respeto. Con base en la experiencia del Instituto Agroecológico Amazónico Buinaima, en Florencia, Caquetá, una niña que por primera vez va sola al colegio se encuentra en el camino sombras que transformadas en mensajes de promiscuidad, vulgaridad; contenidos que vulneran el respeto por la mujer y la convierten en objeto de consumo.